Automedicación, ¿riesgo o autocuidado?

Con la rapidez en la que se mueve el mundo y el mayor acceso a la información médica cada vez son más las personas que recurren, por sus propios medios, a la toma de un medicamento con el objetivo de tratar un dolor o contrarrestar una molestia.

Se entiende por automedicación a todo tipo de conducta que implica la toma de medicamentos según la iniciativa propia del paciente o por consejo de cualquier persona diferente al médico, mientras que el autocuidado se refiere a todo aquello que las personas hacen por sí mismas, con el propósito de restablecer y preservar la salud o, prevenir y tratar a las enfermedades.

El autocuidado entonces es un término amplio que abarca la higiene (general o personal), la nutrición (tipo y calidad de alimentos), el estilo de vida (actividades deportivas, tiempo libre), los factores ambientales (condiciones de vida, costumbres sociales), los factores socioeconómicos (niveles de ingresos, ciencias culturales) y la automedicación.

Dado que la cultura nos ha llevado a relacionar la salud con el uso de medicamentos, el consumo sin justificación real (diagnóstico) de los mismos para solucionar signos, síntomas o situaciones de la vida cotidiana se ha convertido en un elemento socialmente aceptado y hasta tradicional, desconociendo que el uso correcto de los medicamentos, cuando la situación clínica lo amerita, busca la disminución del riesgo en la mayor medida de lo posible, razón por la que el concepto médico y un buen diagnóstico son componentes claves a la hora de seleccionar la mejor opción.

¿Por qué una persona opta por la automedicación?

La comunicación deficiente con el médico.

La dificultad o tardanza en el acceso a una consulta médica.

Los costos de los servicios de salud.

La disponibilidad de información científica en línea y la venta de medicamentos con base en la publicidad, sin control ni legislación que proteja al consumidor de su desconocimiento.

Hasta este punto es evidente que este tipo de uso incorrecto de medicamentos se constituye en un problema social, dado que el acceso a muchos de ellos está restringido casi exclusivamente, al poder adquisitivo de los pacientes.

¿Cuál es el riesgo de automedicarse y a cuántas personas afecta?

Tomar medicamentos por cuenta propia, sin fórmula médica de por medio, se convierte en una actividad que puede resultar peligrosa y atentar contra la salud. Cada persona reacciona de una manera diferente a los medicamentos y aunque tenga síntomas similares a los de cierta enfermedad, es únicamente el médico quien establece un diagnóstico preciso que ayuda a controlar o curar dicha condición de salud.

Los riesgos de automedicarse son muchos, por ejemplo.

  • • Empeorar la enfermedad que se padece, o generar falta de efectividad, porque se utilizan los medicamentos en situaciones no indicadas. Por ejemplo, la toma de antibióticos (medicamentos contra bacterias) para tratar procesos víricos contra los cuales estos medicamentos no son efectivos.

  • • Anular o aumentar los efectos de otros medicamentos, generar interacciones o contraindicaciones.

  • • Ocasionar reacciones alérgicas peligrosas, e incluso la muerte.

  • • Cambiar los síntomas dificultando el diagnóstico y el tratamiento, enmascarando una condición de salud seria y generando como consecuencia un retraso en el diagnóstico y tratamiento.

  • • Derivar en una resistencia bacteriana con el uso inadecuado de antibióticos. El uso excesivo puede hacer que los microorganismos desarrollen mecanismos de defensa induciendo a la pérdida de la efectividad de los tratamientos.

  • • En el caso de embarazo, provocar graves daños al feto ya que hay fármacos que son fácilmente absorbibles por la placenta. En este estado es absolutamente desaconsejable la automedicación.

  • • Generar intoxicación, por desconocimiento de la dosis o tiempo de tratamiento correcto. En otros casos, generar dependencia o adicción.

  • • Complicaciones renales, nerviosas, cardiovasculares, sanguíneas, de la piel y gastrointestinales (úlceras, náuseas, sangrados, vómitos).



Es un mal hábito frecuente ir directamente a la droguería y, sin consultar con un médico o farmacéutico, adquirir un medicamento que algún conocido nos ha aconsejado para combatir una determinada sintomatología.

Se calcula que entre el 10 y el 30% de la población se automedica, y de ese porcentaje, el 70% suele ser víctima de reacciones no deseadas. En Colombia, hay estudios que reportan un índice más alto, por encima del 89% de los encuestados. Los antibióticos, analgésicos y vitaminas son los medicamentos que más consumen quienes se automedican. También tratamientos para la acidez y los relajantes musculares. Un aspecto que incide es la publicidad, cada vez más numerosa y llamativa.


Martha Lucia Guevara Ulloa
Químico Farmacéutico – Esp. Gerencia de la Calidad en Salud