Descubre la diferencia entre la lactancia y las fórmulas lácteas

La leche materna

Es el primer alimento natural de los niños, se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos a medida que el bebé crece y se desarrolla. Los principales componentes de la leche materna son: agua, proteínas, carbohidratos, grasas, minerales, vitaminas, elementos traza, hormonas, enzimas, inmunoglobulinas y componentes celulares como los leucocitos que aportan al sistema inmunológico. La leche materna es un fluido vivo, y al igual que el plasma o la sangre, contiene elementos bioactivos irreemplazables.

¿Qué beneficios tiene la lactancia materna?

En el mes de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con el fin de mejorar la salud de los bebés de todo el mundo. Su conmemoración fue instaurada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud OMS y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia UNICEF en 1992. Coincide con el Aniversario de la Declaración Innocenti, formulada por altos cargos de estas dos organizaciones en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.

La lactancia materna favorece el crecimiento y desarrollo físico del bebé, satisface sus necesidades alimentarias y reduce la prevalencia de sobrepeso y obesidad en cerca del 10% (OMS, 2014). También protege al bebé de enfermedades e infecciones, previene y combate diarreas, problemas respiratorios, problemas digestivos, alergias, desnutrición y deshidratación, además de beneficiar el vínculo afectivo y emocional del bebé con su madre.

Por otro lado, amamantar reduce la mortalidad de las madres, las hemorragias posparto y el riesgo de anemia. También, disminuye el riesgo de contraer cáncer de seno o cáncer de ovarios, ayuda a que el útero vuelva pronto a su tamaño ideal y colabora a la pérdida de sobrepeso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda amamantar a los recién nacidos de manera exclusiva durante sus primeros seis meses para garantizar el desarrollo de su cerebro y su bienestar.

¿Qué son las leches para bebes?

Son alimentos preparados por la industria, generalmente a partir de la leche de vaca, capaces de satisfacer los requerimientos nutricionales del lactante. Los ingredientes principales son carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y otras sustancias nutritivas. Lo que hace que una fórmula sea diferente de otra son los carbohidratos o las proteínas específicas que usa, así como ingredientes adicionales que pueda contener.

Las fórmulas para lactantes se elaboran para ser consumidas con base a la edad y peso del bebé. En el mercado por lo general se encuentran dos tipos de leches: las denominadas tipo 1 están destinadas a niños de hasta 6 meses, que por alguna razón no pueden ser amamantados, y las tipo 2 están destinadas a niños de 6 meses en adelante y pueden administrarse hasta que el niño empiece a tomar leche de vaca normal.


¿Qué mitos hay sobre la lactancia?

Se cree que el tamaño de los senos o la forma de los pezones influye sobre la capacidad de amamantar. Esto es falso, todas las madres han sido dotadas por la naturaleza con dos glándulas mamarias y con un conjunto de hormonas que se activan por la succión del bebé, solo es cuestión de informarse y prepararse para esta tarea maravillosa.

Existe la creencia que la lactancia prolongada hace que los pechos se caigan. Falso, este suceso no tiene nada que ver con el amamantamiento. Depende de otros factores como: la flacidez de la piel, la cantidad de grasa corporal, la edad y factores genéticos, además existen muchos mecanismos basados en ejercicio, alimentación e hidratación que pueden ayudar.

¿Cuándo la madre reinicie su vida laboral puede prolongar la lactancia? Verdadero. Lo puede hacer implementando su propio banco de leche casero. Esto le permitirá realizar la extracción, conservación y provisión de su leche, de manera que ésta le sea suministrada a su bebé.

Katherine García