Te explicamos qué es el colesterol y cómo tener unos niveles saludables

El colesterol se encuentra presente en nuestro cuerpo, en la bilis, la sangre, el tejido nervioso y órganos como el hígado y el riñón.Este cumple la función de facilitar la absorción y transportar los ácidos grasos. Interviene en la síntesis de hormonas como el cortisol, estrógeno y progesterona, y actúa como precursor de la síntesis de la vitamina D. Nuestro organismo necesita transportar los ácidos grasos para realizar distintos procesos metabólicos. Para que esto sea posible es esencial que intervengan complejos de moléculas formados por lípidos y proteínas, conocidas como lipoproteínas. Entre estas destacan las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Las lipoproteínas de alta densidad (HDL) transportan el colesterol para ser metabolizado en el hígado. De esta manera, se disminuye el depósito de grasas en los tejidos, razón por la que se le conoce como colesterol bueno (Harper, 2012) (Alfonso, 2008).

Por otro lado, las lipoproteínas de baja densidad (LDL) cumplen la función de transportar el colesterol unido a un ácido graso, que es incapaz de reaccionar con el agua. Este tiende a acumularse en los tejidos del organismo y en las paredes de las arterias. Este tipo de colesterol se conoce como colesterol malo.

El colesterol que suele depositarse en tejidos como las paredes de las arterias favorece el desarrollo de arteriosclerosis, una enfermedad que afecta la circulación sanguínea al obstruir las arterias. Esto ocasiona la aparición de padecimientos como el infarto de miocardio y la enfermedad coronaria.

En cambio, el colesterol transportado por las lipoproteínas de alta densidad, al ser empleado en el metabolismo por el hígado, no se deposita en los vasos sanguíneos y por consiguiente lleva a tener un menor riesgo de desarrollar estas enfermedades del corazón.

Un incremento de 1 mg/dL (miligramo por decilitro) de la concentración de colesterol HDL en la sangre, reduce hasta en un 6% el riesgo de presentar un evento coronario, independientemente de los valores de colesterol LDL (Singh, 2007).


¿Cómo puedes controlar los niveles de colesterol modificando tú estilo de vida?

Se aconseja que los niveles de colesterol total en una persona mayor de 20 años sean menores de 200mg/dl. De esta manera, el colesterol LDLdebe ser inferior a 100mg/dl y el HDL mayor a 50 mg/dl (González, 2011).

Para tener un control adecuado del colesterol existen cambios en hábitos como la alimentación y la actividad física. Consúltalos a continuación:

1. Cambios que puedes hacer en la dieta

  • Procura llevar una dieta rica en frutas y verduras.

Incluye alimentos de grano entero y alto contenido de fibra. Estos contribuyen a la reducción del colesterol asociado a LDL (lipoproteínas de baja densidad).

  • Consume pescado al menos dos veces a la semana. Preferiblemente, pescados grasos como el salmón, sardina o atún.
  • Limita el consumo de grasas saturadas a menos del 7% del total de calorías que consumes en el día. Evita los productos de repostería, los alimentos precocidos, los embutidos, los snacks y la margarina.
  • Al consumir carnes, elige cortes magros y, si es posible, prueba alternativas vegetales.
  • Elige productos lácteos descremados y bajos en grasa.
  • Evita las bebidas y alimentos con azúcares añadidos (Brown,2016) (Riccardi,2016).
  • Al menos un día a la semana, considera una dieta vegetariana. Al hacerlo puedes regular los niveles de colesterol LDL, gracias a un menor consumo de grasas, azúcares y al incremento de fibra en la dieta. (Rojas,2017).

2. Hábitos que puedes mejorar

  • Evita el cigarrillo. Dejar de fumar se ha relacionado con un incremento en los niveles de HDL y una disminución en los eventos coronarios.
  • Mantén un peso estable. La reducción de peso se ha asociado a una baja de los niveles de colesterol total (hasta 30 mg/dl) y del colesterol LDL.
  • Realiza actividad física con regularidad. Al menos una hora al día, dos a tres veces por semana. Escoge ejercicios aeróbicos, como salir a correr, caminar, nadar o montar en bicicleta. Con estas actividades disminuyes los trigliceridos y aumentas el colesterol HDL (Riccardi,2016).


Laura Iveth García Parra
Médica Cirujana Universidad Nacional de Colombia
RM 7818/2007