Cruz Verde se une al Día Mundial de la Alimentación

17/10/2019

Octubre 2019, El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1976 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el fin de hacer un llamado para luchar contra el hambre y la desnutrición, que, de hecho, representa uno de los propósitos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el fin de que todas las personas, en especial los niños y niñas tengan acceso a una alimentación suficiente y nutritiva.

Las cifras son preocupantes. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la prevalencia de los niños que no están creciendo de manera óptima en América Latina supera un dígito, a la cabeza en Guatemala con un 51%, mientras que en Colombia es del 18%, con un menor porcentaje en Santa Lucía del 12%. En efecto, UNICEF recalca que el número de personas que padecen hambre en el mundo continúa en aumento, alcanzando los 821 millones en 2017 -una de cada nueve personas-, según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018.

Evidentemente, el hambre es una amenaza de primer nivel para los niños del mundo, y varios son los factores que en ella inciden: los conflictos armados ocasionan inseguridad alimentaria y los atentados a los oleoductos y ecosistemas que afectan los ríos que proveen agua.Así mismo, el hambre y el cambio climático se interrelacionan, al punto que los países con mayor incidencia de desnutrición infantil suelen estar propensos a sufrir sequías,inundaciones y tormentas tropicales que afectan la producción de alimentos, perjudica las cosechas y reduce la disponibilidad de agua potable.

En Colombia, según UNICEF cerca de 3,2 millones de colombianos padecen hambre, lo cual equivale a que 6,5 de cada 100 colombianos están subalimentados. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), los resultados de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) de 2015 resalta tres aspectos sobre la desnutrición oculta: la anemia, la deficiencia de vitamina A y la deficiencia de zinc. Según Ensin, la carga de la enfermedad está mayormente representada por el estilo de vida (40%), el ambiente (19%), y los servicios de salud (11%). Por esta razón, es necesario reducir el consumo de comida chatarra y el aumento de la actividad física.

La apuesta global es lograr que el mundo tenga acceso a la comida saludable y que cubra los requerimientos del organismo, según la edad de la persona. Se busca que las personas tengan acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos que contrarresten la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad. Según datos de la FAO, en 2017 el sobrepeso afectó a más de 38 millones de niños menores de cinco años. El 25% de ellos están en África y el 46% en Asia. “Una de cada tres mujeres en edad reproductiva padece anemia y más de uno de cada ocho adultos, o más de 672 millones, son obesos”.

La Encuesta Nacional de Situación Alimentaria y Nutricional – ENSIN- muestra que en Colombia -entre 2010 y 2015-, hubo un aumento significativo del peso corporal en todas las etapas de la vida (ENSIN,2015). Los hábitos de los colombianos revelan que 7 de cada 10 adolescentes consumen más azúcar y son más sedentarios, aspectos que han desencadenado mayores niveles de obesidad. Lo que denotan estos resultados, es la prevalencia de un problema de salud pública, y para ello, es urgente tomar medidas tendientes a realizar cambios en la alimentación de la población en general.

Por esta razón, se han planteado metas para lograr una alimentación saludable, que, según la Organización Mundial de la Salud, deben conllevar a lograr un equilibrio calórico y un peso saludable. Para ello, es necesario reducir la ingesta calórica procedente de las grasas, cambiar las grasas saturadas por las insaturadas y eliminar los ácidos grasos trans. Adicionalmente, se sugiere aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.Reducir la ingesta de azúcares libres. Reducir el consumo de sal (sodio), y procurar que la sal consumida esté yodada.

Todo el mundo puede aportar y desempeñar un papel importante en esta tarea. A continuación, algunas recomendaciones con las podemos unirnos a la iniciativa #HambreCero de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura:

  • • Reducir la huella de carbono: Evitar la compra de alimentos que tengan cantidades excesivas de embalaje.
  • • Comprar pescado que haya sido capturado o criado de forma sostenible, como el pescado certificado o con etiquetado ecológico.
  • • No dejar que el embalaje influya: Prestar atención al valor nutritivo de los alimentos, no a la apariencia del embalaje. Algunas palabras comunes como "cero", "bajo en" y "ligero" a menudo se utilizan para hacer que los alimentos suenen más nutritivos, pero no siempre es cierto.
  • • Almacenar los alimentos de manera adecuada puede ayudar a mantenerlos frescos, inocuos y conservar nutrientes preciados.
  • • Cambiar los alimentos” blancos” refinados por opciones “marrones” más nutritivas.
  • • Conocer las grasas: las insaturadas son mejores que las saturadas y que las trans.
  • • Hablar con las personas. Compartir su conocimiento y respeto por los alimentos. Ayudar a las personas a conectarse con la alimentación para lograr un estilo de vida #HambreCero y lo que representa al compartir su conocimiento y pasión con las personas que lo rodean. Por ejemplo, aprender a cocinar, o intercambiar recetas, cultivar los alimentos propios, participar en un huerto comunitario u organizar cenas con amigos.

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