La verdadera protesta: empoderarnos de nuestros derechos y deberes en el sistema de salud

01/08/2019

La semana pasada terminó con éxito el XIV Congreso Nacional de Salud, organizado por Consultor Salud y su director Carlos Felipe Muñoz y Liliana Palacios.

Agosto 2019. Un evento de cuya evolución he sido testigo desde años atrás, en el que he creído desde sus inicios, y que a hoy se ha convertido en uno de los referentes más importantes del país y de Latinoamérica.

En esta oportunidad, fui honrosamente invitada como conferencista para reflexionar sobre el tema de medicamentos, importancia de la información pública y útil, y gestión farmacéutica. Mas de 1.100 asistentes de los más altos niveles del sector salud y conferencistas expertos en sus temas, con cifras y visiones profundamente interesantes.

Se “soltaron” datos sorprendentes como los siguientes:

1. Que, en materia de equidad de género, en áreas asistenciales, la mayoría de trabajadoras pertenecen al género femenino según el Registro de Talento Humano en Salud (Rethus) lo que, por supuesto, aún no sucede en cargos estratégicos y directivos… pero ahí vamos…de a poco.

2. Que los medicamentos que no están en el Plan de Beneficios en salud (No PBS, antes No POS), pesan más en el Sistema que los medicamentos contenidos en el PBS (a razón de 70%-30%), lo cual podría ser indicador de una inadecuada selección gubernamental de los medicamentos del Plan, o la demora injustificada de la autorización sanitaria de entrada de moléculas nuevas al país –ya estamos rezagados en relación con los indicadores de los países de la OCDE-.

3. Que el 40% de la carga de enfermedad actual por Enfermedades No Transmisibles (ENT) está asociada a factores de riesgo conductuales y metabólicos (estilo de vida, exceso de peso) y que la población colombiana con exceso de peso raya el 57%, y solo el 51% de los adultos hacen el ejercicio recomendado, en tanto que la actividad frente a pantallas va en franco aumento.

Y me pregunto por el deber de “autocuidado”… esa palabra tan manida que hemos dejado de lado por “medicamentalizar” todo… ¿Para qué hacer ejercicio físico en casos de hipertensión si existe el losartán y similares? ¿Para qué alimentarse equilibradamente si para eso existen los suplementos dietarios? Y es que una buena y equilibrada vida jamás podrá ser reemplazada por ninguna tecnología en salud. Y es ahí cuando nos encontramos con el primer y más importante deber de todos para con nosotros mismos y con el sistema de salud: cuidarnos.

Pero si aún cuidándonos, definitivamente contraemos una enfermedad o tenemos un accidente, tenemos el derecho a que nuestro sistema de salud nos dé el mejor servicio posible dentro de estándares medios de calidad y de forma oportuna; a tener una cobertura integral para nuestras patologías; a que la información que se maneja en el sistema sea de la más alta calidad a fin de evitar distorsiones como las que han llevado a la explosión incontenida de lo no PBS. Cuando un medicamento no está en el PBS, usualmente no hay suficiente inventario disponible y los precios de adquisición, por ende, claramente son superiores a los precios que se manejarían si el medicamento estuviera en el Plan.

Adicionalmente, la falta de información pública que durante mucho tiempo hubo en relación con los precios de recobro de los medicamentos no PBS -sólo disponible hasta 2018-, impidió que los actores del sistema tuvieran referentes para adoptar precios adecuados de mercado, aún haciendo su mejor esfuerzo.

Aún hoy, en relación con los llamados “medicamentos vitales no disponibles” (esos que son los únicos existentes en el mundo para determinada enfermedad pero que aún no tienen registro sanitario en Colombia y por ende no están disponibles en nuestro país para ser comercializados de forma ordinaria), las barreras de entrada son tan altas (el sólo tramite ante el Invima vale en muchos casos más que el medicamento mismo), que el precio final para el Sistema está prefijado por el importador al que el Invima le da la autorización prevalente y exclusiva, debiendo la EPS o el gestor farmacéutico que provee medicamentos a la EPS, comprarlo a un precio en muchos casos francamente exhorbitante.

Existe lo que se llama el SISMED – un sistema de información de medicamentos de carácter gubernamental – pero allí ni siquiera se reportan estos medicamentos vitales no disponibles por no tener registro Invima, medicamentos que pueden estar siendo un verdadero desangre para el sistema de salud… De hecho, ni el mismo Gobierno utiliza el SISMED (precio de referencia nacional) para regular precios de medicamentos: sabe a ciencia cierta que la información allí depositada no es fiable – tiene errores monumentales -, es muy poco útil y por eso utiliza el PRI (Precio de referencia internacional). Pero para los actores del sistema, es la única base datos públicos de medicamentos que hay…

No quiero aburrirlos con tanto tecnicismo, pero si quiero recordarles a todos aquellos que sienten que su EPS no les está dando el servicio que necesitan y al que tienen derecho, que más que inundar las redes sociales de reclamos que se vuelven uno más en el mar de lágrimas del sistema de salud, que la mejor manifestación, la mejor marcha, la mejor protesta, puede ser el ejercer su derecho a trasladarse: se trata de ejercer un deber colectivo, el de depurar el sistema de las malas EPS. No hay peor “castigo” para una EPS que la desafiliación de sus usuarios. Las EPS son aseguradoras y su sostenibilidad financiera se las da la “ley de los grandes números”: a más usuarios, más se diluye el riesgo, pero si esos usuarios se le empiezan a desafiliar y no hay reposición de los mismos, el riesgo claramente aumenta y la posibilidad de que el servicio empeore, también. Ahora bien, hay tamaños óptimos de EPS: ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre… “lo importante es estar en una EPS comprometida con la salud de la población cuya gestión de riesgo le permita sencillamente “prestar servicios” y “ser buena paga”, como decía el presidente de MutualSer EPS en el Congreso Nacional de Salud, EPS calificada como la mejor en el régimen subsidiado.

Tampoco quiero aburrirlos con artículos y leyes pero creo que es necesario que tengamos claro que tenemos el derecho a trasladarnos de una EPS a otra – aun cuando no hayamos cumplido el año de afiliación- por mal servicio. Acá está el artículo del DUR (Decreto único reglamentario en salud), Decreto 780 de 2016:

La autorización de la Supersalud no es un imposible utópico: la ha dado en múltiples ocasiones con la sola comprobación de las circunstancias de tiempo, modo y lugar.

También cuando llevamos más de un año de afiliación a una EPS podemos trasladarnos de EPS sin alegar nada más que nuestra voluntad: porque se nos da la gana. Y no importa si tenemos un fallo de tutela a nuestro favor: la nueva EPS debe recibirnos y garantizarnos la continuidad del servicio. Acá va el artículo del decreto:

ARTÍCULO 2.1.7.17. APROBACIÓN Y PAGO DE TECNOLOGÍAS EN SALUD NO INCLUIDAS EN EL PLAN DE BENEFICIOS.Cuando se produzca el traslado de una Entidad Promotora de Salud dentro de un mismo régimen o entre regímenes contributivo o subsidiado y existan sentencias de tutela que obliguen la prestación de servicios de salud no incluidos en el plan de beneficios, tales decisiones obligarán a la Entidad Promotora de Salud receptora sin que pueda haber interrupción de los servicios de salud al afiliado.

Y lo mejor de todo, el traslado lo podemos hacer por internet:


Que no nos dé miedo empoderarnos de nuestros derechos y deberes:
los invito a que ayudemos al Gobierno con la selección adecuada de medicamentos del Plan – todos podemos participar en la misma a través del portal MI Vox Pópuli -, los invito a que exijamos información pública y útil de las tecnologías en salud para que los actores del sistema puedan tomar decisiones racionales e informadas en beneficio de la población; los invito a que le ahorremos dinero a un sistema de salud imperfecto pero de los mejores que conozco, a través del autocuidado -del comer sanamente y del practicar ejercicio físico, por ejemplo-; y los invito a que le ayudemos al Gobierno a depurar el aseguramiento en salud, vía traslado de EPS: que solo las buenas aseguradoras puedan operar en el país.

Tal vez esta mezcla excéntrica, claramente insuficiente, de ejercitar los derechos y deberes, pueda ayudarnos a tener un mejor sistema de salud. Nos lo merecemos.

Fuente: Pulzo


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